


SILVY MARTÍNEZ
Uruguaya, 1965
La Materia como Diálogo y Memoria
La obra de Silvy Martínez se despliega como un puente entre la solidez de la tradición escultórica europea y la vibrante naturaleza de la costa uruguaya. Con una formación que transita desde la arquitectura en Montevideo hasta los emblemáticos talleres de Carrara, Italia —donde perfeccionó la talla del mármol en el Michelangelo Studio y junto a Carlo Nicola—, Martínez ha consolidado un lenguaje propio que oscila con maestría entre la abstracción y lo figurativo.
Su trayectoria está marcada por una profunda exploración de los materiales. Desde sus inicios junto a Guillermo Riva Zucchelli, hasta su etapa en España y Londres, la artista ha logrado dominar una diversidad de soportes que incluyen el mármol, el hierro, el bronce, el cobre y su distintiva técnica mixta volumétrica. En sus manos, la materia deja de ser inerte para transformarse en un "canal humano de comunicación", donde lo cotidiano se eleva y lo simple adquiere una nueva dimensión simbólica.
La presencia de su obra en el ámbito global es testimonio de una carrera fructífera y constante con una sólida trayectoria de proyección Internacional.
En Europa, su obra ha sido adquirida para la colección del Museo d’Arte Contemporáneo all'Aperto de Portofino, Italia con exhibicion permanente de las mismas. También ha dejado una huella significativa con sus obra en diversas regiones de España (Andalucía, Galicia y Almería), en donde ha sido reconocida además en certámenes internacionales.
En 2024 participa en la muestra internacional "Senza Confini" en Roma, reafirmando su vigencia en los circuitos de arte contemporáneo internacional.
En Uruguay se destacan sus muestras en las ediciones Montevideo VA, Cottage Carrasco 2018-2019 y sus exposiciones individuales en el World Trade Center Montevideo y Punta del Este.
Sus piezas integran prestigiosas colecciones privadas en Estados Unidos, Europa, Argentina y Brasil, así como el patrimonio municipal de Montevideo y Maldonado.
Actualmente, desde su taller en La Barra de Maldonado, la artista continúa investigando el sentido "contundente" de la forma. Sus esculturas no solo ocupan el espacio, sino que portan un mensaje codificado y pleno de una sensibilidad que invita al espectador a descubrir la belleza en aquello que a menudo pasa desapercibido en el mundo.
Su arte es, en esencia, una búsqueda de la verdad a través del volumen; una obra que, en su silencio formal, logra hablar por sí misma con una voz universal.
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